Como miembro del Panel de Asesoría Política del UHC2030 y parte del Grupo Consultivo Político del movimiento para la cobertura sanitaria universal, María Fernanda Espinosa participó en una declaración titulada: «Frente a la crisis de la COVID-19, es crucial que los líderes mundiales recuerden sus compromisos en materia de cobertura sanitaria universal «.

Declaración de los copresidentes de la CSU2030:


Texto de la Declaración:

Frente a la crisis de la COVID-19, es crucial que los líderes mundiales recuerden sus compromisos en materia de cobertura sanitaria universal

26 de marzo de 2020


En todo el mundo, la pandemia de la COVID-19 está teniendo un enorme impacto en los sistemas de salud, las economías y las vidas, los medios de vida y el bienestar de las personas y las comunidades.


Esta crisis mundial viene a recordarnos cruelmente que toda persona, en cualquier parte, debería tener acceso a servicios de salud de calidad y asequibles. La salud es un derecho humano fundamental y el cimiento de la prosperidad económica y la seguridad. En los últimos años, los líderes del G7 y el G20 han promovido sistemas de salud fuertes y resilientes, considerados vitales tanto para la cobertura sanitaria universal como para la gestión de las crisis sanitarias, que son las «dos caras de la misma moneda».1


En septiembre de 2019, en la reunión de alto nivel sobre la cobertura sanitaria universal de las Naciones Unidas, celebrada bajo el lema «Cobertura sanitaria universal: avanzando juntos para construir un mundo más saludable», los líderes mundiales aprobaron la declaración política sobre salud más ambiciosa y completa de la historia. Ante la crisis de la COVID-19, es crucial que los líderes reconozcan la interconexión de la cobertura sanitaria universal y las emergencias sanitarias y recuerden sus compromisos en materia de cobertura sanitaria universal.


Antes de la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas, el movimiento para la cobertura sanitaria universal (que incluye a gobiernos, parlamentarios, sociedad civil, sector privado, organismos internacionales, redes mundiales de salud y círculos académicos) se unió en torno a una serie de demandas clave en materia de cobertura sanitaria universal, incorporadas a las metas fundamentales, compromisos y medidas de la declaración política. Estas demandas y medidas en materia de cobertura sanitaria universal se refuerzan mutuamente con las siete medidas urgentes para preparar el mundo ante las emergencias sanitarias elaboradas por la Junta de Vigilancia Mundial de la Preparación en 2019.

Los dirigentes políticos pueden usar las demandas clave y los compromisos en materia de cobertura sanitaria universal como guía para establecer su respuesta a la COVID-19:

  1. Garantizar liderazgo político más allá de la salud. La COVID-19 requiere decisiones políticas audaces y un liderazgo responsable a los más altos niveles. La preparación y la respuesta ante las crisis sanitarias son bienes públicos cuya responsabilidad recae principalmente en los gobiernos. Son el primer paso hacia la cobertura sanitaria universal.
  2. No dejar a nadie atrás. Nadie debería verse privado de acceso a pruebas de laboratorio o tratamientos —debidamente sujetos a criterios de priorización— por motivos económicos, geográficos o culturales. Las redes de seguridad son esenciales para que todo el mundo pueda respetar las medidas de aislamiento y minimizar así la propagación de la infección. Estas medidas deben reconocer especialmente las necesidades de las personas vulnerables, los ancianos y las personas con afecciones subyacentes.
  3. Reglamentar y legislar. Las crisis sanitarias requieren medidas de emergencia audaces. La transparencia, la inclusión y la rendición de cuentas generan confianza. Los parlamentos y los gobiernos locales y nacionales deben encontrar un compromiso entre los derechos individuales y las responsabilidades colectivas. Las medidas reglamentarias deben velar por la seguridad de los pacientes y, al mismo tiempo, propiciar soluciones innovadoras urgentes.
  4. Mantener la calidad de la atención. La COVID-19 está poniendo una enorme presión sobre los sistemas y servicios de salud. Los gobiernos deben prestar especial atención a la protección de los trabajadores de la salud y adoptar medidas urgentes para que los medicamentos y equipos esenciales lleguen a los lugares que más los necesiten. Es fundamental brindar orientaciones adaptadas a cada contexto sobre la selección y la remisión de pacientes para atender las necesidades urgentes, protegiendo al mismo tiempo los sistemas de salud en la mayor medida posible.
  5. Invertir más y mejor. La COVID-19 está poniendo de manifiesto necesidades de inversión preexistentes, especialmente más financiación pública basada en contribuciones obligatorias y menos pagos directos de los usuarios de los servicios de salud. En los países que necesiten ayuda externa, esto debería armonizarse para reducir el grado de fragmentación. Los gobiernos también deben invertir más en innovación (en particular, vacunas, medios diagnósticos, medicamentos y soluciones digitales).
  6. Avanzar juntos. La COVID-19 nos demuestra que la salud es asunto de todos. Los países deben aunar fuerzas, en el seno de la comunidad internacional, para garantizar una acción coherente. El G7, el G20, el G77 y las organizaciones intergubernamentales regionales deben dar ejemplo. A todos los niveles, la solidaridad social y la confianza pública desempeñan un papel esencial: los gobiernos deben sumar de manera significativa y transparente a toda la sociedad al proceso de respuesta.
  7. Garantizar respuestas atentas a la equidad de género. En épocas de crisis, se suelen desatender las necesidades y los derechos de las mujeres y niñas. Los primeros datos disponibles sugieren una mayor mortalidad de la COVID-19 entre los varones que entre las mujeres. Los países deberían hacer públicos datos desglosados por sexo acerca de las pruebas realizadas, las infecciones confirmadas y las muertes, y aplicar una perspectiva de género en todas sus actividades.

La COVID-19 nos afectará directa o indirectamente a todos, en todas partes. Recordando a los líderes mundiales que sus compromisos de cobertura sanitaria universal pueden servir de guía a lo largo de esta emergencia mundial, el movimiento para la cobertura sanitaria universal se solidariza con las comunidades más golpeadas, los dirigentes políticos más valientes y los trabajadores de la salud que se encuentran en primera línea.

Declaración de los copresidentes de la CSU2030, en consulta con el grupo consultivo político del movimiento para la cobertura sanitaria universal.

Copresidentes de la CSU2030

Prof. Ilona Kickbusch, Presidenta, Grupo Consultivo Internacional, Centro de Salud Mundial, Instituto de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo (Ginebra).

Dr. Githinji Gitahi, Director General Mundial, AMREF Health Africa

Grupo Consultivo Político del movimiento para la cobertura sanitaria universal

Sr. Elhadj As Sy, Presidente de la Junta, Fundación Kofi Annan

Sra. Emilia Saiz, Secretaria General de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos

Sra. Gabriela Cuevas Barron, Presidenta de la Unión Interparlamentaria

Dr. Gro Harlem Brundtland, miembro de la Junta de The Elders Prof.

Keizo Takemi, miembro de la Cámara de Consejeros, Japón

Sra. María Fernanda Espinosa Garcés, Presidenta del Septuagésimo tercer periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas

Dr. Vytenis Povilas Andriukaitis, ex Comisario Europeo

El movimiento CSU2030 aspira a acelerar el avance hacia una cobertura sanitaria universal a través de una plataforma de múltiples interesados que promueve la colaboración en pos del fortalecimiento de los sistemas de salud.


1 Véanse G7 Ise-Shima Leaders’ Declaration (2016), G7 Ise-Shima Vision for Global Health (2016), G20 Leaders´ Declaration Shaping an interconnected world (2017), Berlin Declaration of the G20 Health Ministers: Together Today for a Healthy Tomorrow (2017).

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