Ser mujer en Latinoamérica no ha sido ni es una tarea fácil. Como mujer, y como ecuatoriana, puedo decir con certeza que las mujeres tenemos una desventaja latente en todos los ámbitos de la vida, resultado de un pasado marcado por una cultura patriarcal, que hasta el día de hoy sigue teniendo un impacto en nuestras vidas. Históricamente hablando, las mujeres latinas hemos sido marginalizadas, especialmente en asuntos de importancia social, política, y económica.

Pero las últimas décadas nos han dado esperanza para la igualdad de género.

A pesar de que aún no hemos alcanzado una completa igualdad, si hemos progresado tremendamente. La lucha por la igualdad de género ha sido una lucha de mucho esfuerzo, paciencia, y sobre todo pasión. Me causa mucha alegría y satisfacción saber que hoy existen muchas mujeres empoderadas, independientes y valientes, que han rechazado la idea de que simplemente por ser ellas nunca lo lograrían. En América Latina en particular, los esfuerzos para abordar la violencia hacia las mujeres, su acceso a la educación, su participación política, y su igualdad en el ámbito laboral están cobrando un impulso maravilloso, dado que muchos de los países de la región entienden la necesidad de un cambio cultural y social que garantice el respeto de los derechos de las mujeres. Nuestra región se ha unido para demandar ese respeto, y este paso hacia la igualdad merece un reconocimiento.  

Si bien es cierto, hemos progresado; hay que decir que esta lucha no ha terminado aún. Todavía existen grandes brechas de desigualdad entre hombres y mujeres en el mundo y queda mucho por hacer para lograr un mundo de igualdad y respeto, un mundo donde ser mujer no defina tus límites. Día a día, millones de mujeres alrededor del mundo enfrentan grandes obstáculos para defender sus derechos; son víctimas de injusticias, discriminación, y violencia. Las cifras y los números son un fuerte indicador de que todavía nos queda un largo camino por delante: 

  • Al menos 3529 mujeres fueron asesinadas en 2018 por razones de género en 25 países de América Latina y el Caribe
  •  En América Latina, hay 124 mujeres que viven en extrema pobreza por cada 100 hombres
  • Las mujeres ganan 17% menos que los hombres por hora trabajada a pesar de que han aumentado su presencia en el mercado laboral

Estas cifras representan un reto en cuanto al desarrollo sostenible de la región. Las mujeres somos una pieza clave para crear un mundo más sostenible y equitativo, ya que tenemos el potencial de impulsar el desarrollo de nuestros países, rompiendo círculos de pobreza a través del empoderamiento económico, contribuyendo al bienestar de nuestras comunidades, y participando en procesos de toma de decisiones.  Son las sociedades las que tienen que cambiar cultural y socialmente, asegurando que la paridad sea parte de la agenda de cualquier comunidad, empresa, organismo, y gobierno. La mejor manera de promover la igualdad entre hombres y mujeres es mediante la educación de la sociedad civil y la incentivación de la participación femenina en todos los ámbitos. La igualdad de género debe seguir siendo un eje transversal en el desarrollo de la región, ya que es necesario aprovechar y reconocer el aporte de las mujeres en nuestra América Latina y el Caribe.  Además, se deben fortalecer las medidas para proteger a las mujeres, adoptando y fortaleciendo herramientas jurídicas concretas que tengan como prioridad el respeto de los derechos de las mujeres y que pongan un fin a la impunidad frente a la violencia. 

Como la primera mujer latinoamericana y la cuarta mujer en la historia de las Naciones Unidas en presidir la Asamblea General, me convertí en un ejemplo claro de que las mujeres tenemos el poder de acceder a posiciones de liderazgo y participar en la toma de decisiones para el desarrollo de nuestra región. Además logre posicionar la igualdad de género como uno de los 7 pilares clave para abordar en la agenda de la organización, reconociendo que el empoderamiento de la mujer es fundamental para la transformación de nuestras sociedades. Para mí, es realmente un gran orgullo poder romper barreras para futuras generaciones de latinoamericanas, y estoy segura que si seguimos luchando juntas, podremos algún día lograr que nosotras, nuestras hijas, y las  futuras generaciones gocemos de un mundo completamente equitativo para todos y todas.

Maria Fernanda Espinosa

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