María Fernanda Espinosa, como parte del Grupo de Mujeres Líderes – Voces para el Cambio y la Inclusión (Group of Woman Leaders, Voices for Change and Inclusion), firmó una carta dirigida al Presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Nueva York.

En la carta, las líderes firmantes hacen un llamado para que el organismo active una respuesta global ante la pandemia del COVID-19 y respalde los diferentes llamados a la cooperación internacional.

Puede leer el contenido completo de la carta a continuación:

Su Excelencia 
El Sr. José Singer Weisinger
Presidente del Consejo de Seguridad    
Nueva York

Copia a:   

Su Excelencia 
El Sr. Tijjani Muhammad-Bande 
Presidente de la Asamblea General
Nueva York

Su Excelencia  
Sr. António Guterres 
Secretario General
Nueva York     

8 de abril de 2020

Excelencia,

El mundo se enfrenta a la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial, una crisis con consecuencias políticas, económicas, sociales y humanitarias sin precedentes. La pandemia del coronavirus ha afectado a más de 1.400.000 personas y sigue extendiéndose, causando un inmenso sufrimiento humano. Más de 80.000 han perdido la vida y las proyecciones a corto plazo son trágicas.

Cuatro billones de personas están en aislamiento, las perspectivas de la economía mundial empeoran día a día, causando desempleo masivo y disrupciones en todos los niveles. Los sistemas de salud de muchos países están bajo una gran presión.

Aparte de las devastadoras consecuencias humanas de la epidemia de Covid-19, la incertidumbre económica que provocó, le costará a la economía mundial un trillón de dólares en 2020, según las últimas estimaciones de la UNCTAD. La OIT estima que 1.25 billones de personas quedarán sin empleo o verán reducidos sus ingresos. La FAO alerta sobre la necesidad de garantizar la cadena de suministro y la producción de alimentos y advierte de la amenaza a la seguridad alimentaria en todo el mundo.

El resultado devastador es la contracción de las economías, la pérdida de oportunidades de empleo, el aumento de las desigualdades y el incremento de la pobreza, lo que repercute peligrosamente en los esfuerzos por luchar contra el cambio climático y garantizar una vía sostenible para el desarrollo. Décadas de esfuerzo para alcanzar y aplicar importantes acuerdos internacionales están en peligro de perderse: el Programa de Desarrollo Sostenible de 2030 y el Acuerdo de París sobre el Clima están en peligro.

La combinación de tensiones económicas y sociales provocadas por la pandemia, así como las restricciones de movimiento, han aumentado drásticamente en casi todos los países el número de mujeres y niñas y niños que se enfrentan al abuso. Muchas mujeres que se encuentran bajo encierro por el Covid-19 se enfrentan a la violencia en donde deberían estar más seguras: sus propios hogares.

Los más afectados serán los países en desarrollo y los más vulnerables entre ellos, que no cuentan con sistemas de salud sólidos ni con la capacidad económica o financiera para responder a una crisis de tal magnitud. Para ellos, se trata de una crisis dentro de una crisis. Necesitan asistencia y apoyos especiales.

El virus está afectando trágicamente a millones de refugiados, personas desplazadas o en zonas afectadas por conflictos. Los sistemas de salud de los países devastados por la guerra y los que acaban de salir de un conflicto han llegado al punto de colapso total.

El mundo está entrando en un período extremadamente peligroso con graves consecuencias para la paz y la seguridad. El virus no distingue entre fronteras geográficas o políticas, sistemas políticos de divisiones étnicas y religiosas. Golpea indiscriminadamente en todas partes y a todo el mundo.

Este es el mayor desafío en tiempos de paz que las Naciones Unidas y la humanidad en su conjunto han enfrentado.

La amenaza es mundial y necesita una respuesta mundial. En la historia reciente de la humanidad, nunca ha habido un momento en el que la acción y la coordinación a nivel mundial sean vitales para la vida de las personas y para la paz.

El papel del liderazgo de las Naciones Unidas en esta respuesta global es fundamental. En el año de su 75º aniversario, las Naciones Unidas debe demostrar inequívocamente que el multilateralismo es relevante y que funciona. La Carta de las Naciones Unidas define el papel del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional. Ahora es el momento de que asuma su responsabilidad y declare alto y claro que esta pandemia es una amenaza para la paz y la seguridad Internacional.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha reconocido las amenazas a la salud en el pasado. Adoptó la Resolución 1308 con respecto al VIH/SIDA y el personal de mantenimiento de la paz. Tomó, por primera vez, una decisión audaz al adoptar la histórica Resolución 2177 que declaró la propagación del virus del Ébola como una «amenaza a la paz y la seguridad internacional» y solicitó recursos y medidas.

Fue una decisión importante apoyada unánimemente por los 15 miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre un proyecto de resolución presentado por 130 patrocinadores, más que cualquier otro en la historia de las Naciones Unidas.

Es evidente que la pandemia del coronavirus se está extendiendo mucho más, matando a muchas más personas que las que mató el Ébola de África occidental en 2014-2015, y requiere la adopción de medidas urgentes por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Una situación sin precedentes requiere medidas sin precedentes para salvar vidas y salvaguardar la paz y la seguridad.

Lo que se necesita ahora es liderazgo y un profundo compromiso con la Carta de las Naciones Unidas. Si los miembros del Consejo de Seguridad no pueden iniciar la adopción de tal resolución, el único otro recurso es el Artículo 99 de la Carta de las Naciones Unidas:

«El Secretario General podrá llamar la atención del Consejo de Seguridad hacia cualquier asunto que en su opinión pueda poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales».

De esta manera, los 15 miembros del Consejo de Seguridad se pondrán al frente de sus responsabilidades colectivas e individuales. El Secretario General de las Naciones Unidas ya ha declarado que «En primer lugar, las Naciones Unidas deben asumir plenamente sus responsabilidades, haciendo lo que tenemos que hacer en las operaciones de mantenimiento de la paz, en los organismos humanitarios, en el apoyo a los diferentes organismos de la comunidad internacional, en el Consejo de Seguridad, en la Asamblea General».

El Secretario General de las Naciones Unidas hizo otra declaración importante, en la que pidió un cese del fuego, instando a las partes en conflicto de todo el mundo a bajar las armas en apoyo de la mayor batalla contra el Covid-19, el enemigo común que ahora amenaza a la humanidad y, esta mañana, contra el aumento de la violencia doméstica, pidiendo la paz en los hogares.

Hay una serie de importantes decisiones y llamados que se han hecho recientemente. La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por unanimidad una resolución titulada Solidaridad mundial para luchar contra el COVID-19, en la que se pide un aumento de la solidaridad mundial y la cooperación internacional.

Los líderes del G-20 fueron invitados a considerar medidas audaces y urgentes para dar al problema económico mundial una respuesta global para evitar que una recesión mundial se convierta en una depresión mundial.

Estas decisiones deben ser reforzadas por la voz del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que debe actuar con decisión inmediatamente. Es hora de actuar.

Por favor, acepte, Excelencia, las garantías de nuestra más alta consideración.

Firmado electrónicamente por los miembros del Grupo de Mujeres Líderes, Voces para el Cambio y la Inclusión

Karen AbuZayd

María Elena Agüero

Shamshad Akhtar Madeleine

Albright Amat Alsoswa

Carol Bellamy

Irina Bokova

María Eugenia Brizuela de Avila

Gina Casar

Judy Cheng-Hopkins

Helen Clark

Radhika Coomaraswamy

Ertharin Cousin

María Fernanda Espinosa Garces

Louise Frechette

Rebeca Grynspan

Ameerah Haq Noeleen Heyzer

Angela Kane Rima Khalaf

Rachel Kyte

Elisabeth Lindenmayer

Jessie Mabutas

Susana Malcorra

Purnima Mane

Carolyn McAskie

Thoraya Obaid

Navi Pillay

Isabel de Saint Malo

Fatiah Serour

Karin Sham Poo

Mari Simonen

Gillian Sorensen

Ann Veneman

Melanne Verveer

Margot Wallström     


Puede encontrar la carta original a continuación:

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