El 20 de marzo se decidirá quién liderará la OEA; actualmente hay tres candidaturas, la del actual secretario general Luis Almagro, de Uruguay, la de Espinosa, quien también fue presidenta de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y la del embajador de Perú en EEUU, Hugo de Zela.

Espinosa afirmó que el tema de Venezuela es de «alta preocupación» y que es «muy complejo».

Sostuvo que la OEA no ha logrado «destrabar el problema», por lo que se han conformado otras asociaciones como el Grupo de Lima o el Grupo de Contacto que no han tenido resultados efectivos en resolver la crisis política que se agravó el año pasado cuando el opositor Juan Guaidó desconoció al Gobierno de Maduro y se autoproclamó «presidente encargado».

«Hay que evaluar esos esfuerzos y replantear la estrategia. No podemos repetir lo mismo y esperar un resultado diferente. Creo que hay que bajar la tensión, poner el tema de Venezuela fuera de los reflectores y hay que darle una atención seria, inclusiva (…) hay que retirar las pasiones y pensar en el pueblo venezolano más allá de la polarización política; realmente tenemos que reemplazar la estrategia y apostar al diálogo y a los medios pacíficos», agregó.

Almagro ha dirigido duras críticas al Gobierno de Maduro y llegó a afirmar que no podía descartarse una intervención militar en ese país caribeño. Su candidatura cuenta con el respaldo de Colombia y EEUU.

Para ganar la votación, prevista para el 20 de marzo en una Asamblea General, bastan 18 votos de los 35 Estados miembros (todos los americanos, aunque Cuba no participa).

El 27 de abril de 2019, Venezuela formalizó su salida de la OEA, convirtiéndose en la segunda nación, después de Cuba, en no formar parte de esa organización. Las autoridades venezolanas acusaron a la OEA de vulnerar el derecho internacional y de estar subordinada a los intereses de Estados Unidos.

Polarización entre los países

La candidata ecuatoriana a la secretaría general de la OEA dijo que en los últimos años el foro no pudo procesar las diferencias y combatir la polarización entre los países.

«Creo que no lo ha logrado; es bastante claro y evidente cuando vemos los patrones de votación de la organización, siempre son mayorías muy apretadas, hay muchos países que no se sienten integrados en la discusión; también pasa cuando una organización se vuelve monotemática y cuando olvida que necesita cumplirles a los estados», dijo Espinosa, consultada sobre el funcionamiento del foro hemisférico.

El 20 de marzo, los estados miembros votarán para elegir al nuevo titular de la secretaría general, cargo para el que se presentan el actual secretario general Luis Almagro, de Uruguay, Espinosa, quien también fue presidenta de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y el embajador de Perú en EEUU, Hugo de Zela.

Espinosa, quien también fue canciller de Ecuador, dijo a Sputnik que pretende plantear lineamientos de trabajo que se basen en el «respeto de la soberanía de los Estados» y la «igualdad soberana» entre países.

«Esa es la magia del multilateralismo, cada país ocupa un asiento, tiene un micrófono para hablar y todas las voces son igualmente importantes (…) el gran paraguas es recuperar el diálogo, despolarizar la organización, hacer que sea eficiente y transparente y que responda a los grandes necesidades del hemisferio», agregó.

Espinosa considera que los países del Caribe y algunos de América Central necesitan una agenda de desarrollo y propuestas para combatir el cambio climático, temas que no han sido adecuadamente tratados en los últimos años en la OEA.

«Además, hay una agenda de seguridad hemisférica que nos une a todos, todos queremos combatir el crimen transnacional organizado, el tráfico ilícito de drogas y la trata de personas; además, todos queremos una agenda de igualdad entre hombres y mujeres», reseñó.

Pero, en su opinión, «ese tipo de temas han sido dejados de lado en la organización; desde ahí se puede construir unidad, respetar nuestras diferencias y procesarlas».

Cuando fue consultada sobre cómo evaluaba la gestión de Almagro, dijo que no le correspondía pronunciarse. Sin embargo, señaló que el secretario general tiene que ser un «puente de diálogo» y un «generador de acuerdos y consensos».

«Me parece que no me corresponde a mí evaluarlo (a Almagro); pero creo que la evidencia está frente a nosotros; he hablado con muchos jefes de Estado, de Gobierno y cancilleres en estas semanas y creo que hay una constancia de que tenemos un hemisferio polarizado, tenemos un déficit de diálogo, de capacidad de procesamiento de las diferencias y creo que para eso se necesita una persona que lo sepa hacer bien», reflexionó.

El secretario general debería ser un «referente» para los estados miembros, su mantenga un rol imparcial. «Es imprescindible que sea un puente de diálogo; tengo la convicción que tiene que ser así, como presidenta general de ONU lo pude probar, mostré que se pueden construir acuerdos y consensos con las mayores adhesiones posibles. He probado durante mis 30 años de carrera que eso es posible. Por ejemplo, la reforma del Consejo de Seguridad en la ONU fue un tema súper polémico y logré que se llegara a un acuerdo que represente y refleje una amplia mayoría», señaló.

Espinosa ocupó distintos ministerios durante el Gobierno de Rafael Correa (2007-2017). Fue canciller entre enero y diciembre de 2007, ministra coordinadora de Patrimonio Humano entre 2009 y 2012 y ministra de Defensa entre 2012 y 2013.

Además, fue la primera mujer de América Latina y el Caribe en ser elegida presidenta de la Asamblea General de la ONU y la primera embajadora de Ecuador ante la ONU en Nueva York.

Código de ética

«Si soy elegida como secretaria general, quiero firmar un código de ética que recoja cuáles son las responsabilidades de un secretario general», dijo Espinosa.

La diplomática ecuatoriana agregó que «el objetivo es garantizar que el secretario no solicitará ni recibirá instrucciones de ningún Gobierno o autoridad ajena a la organización; además, el secretario general no puede promover ninguna posición personal, ni interés de ningún grupo social o partidista; el rol del secretario general tiene que ser imparcial».

Sostuvo que la secretaría general debe asesorar, orientar a los Estados y ofrecer toda la información imparcial y técnica disponible para que los países tomen posiciones.

«Además, en ese código quiero poner por escrito mi compromiso de no optar por la reelección en mi mandato; en el código quiero establecer que se debe tener un comportamiento ético para que no se haga uso de los recursos institucionales para fines personales», señaló.

Renovación programática

«Busco hacer una renovación programática (…) Hay que refrescar la agenda (…) tenemos que volver al plan de acción de pueblos indígenas, ahí tenemos una gran deuda; tenemos la convención de las personas con discapacidad (…) el otro tema que es fundamental es el trabajo con inmigrantes y refugiados», dijo Espinosa.

La diplomática ecuatoriana agregó que «no hay otra plataforma más adecuada (que la OEA) porque todos los países del hemisferio somos países de origen, tránsito o destino de la migración; hay que consolidar una agenda de trabajo para tratar este tema».

Además, es necesario impulsar una agenda para la igualdad, con observatorio hemisférico que analice la participación política de las mujeres, propuso.

«Deberíamos evaluar la posibilidad de una ley generada por la OEA en contra de la violencia política a la mujer; otro tema es la igualdad económica y salarial y tenemos que impulsar una gran cruzada en contra de todas las formas de violencia y discriminación», comentó.

Espinosa añadió que «hay mucho trabajo que hacer, están las capacidades, pero se necesita un liderazgo político; espero ser la próxima secretaria de la OEA, porque sería la primera mujer en 71 años de historia de la organización».

Fuente original: Sputnik News

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