Durante las últimas décadas el mundo ha presenciado un aumento extremo en la producción de plástico; su demanda y su presencia en nuestro dia a dia, se debe a que es un material fuerte, liviano, duradero, barato, conveniente y flexible, que nos ofrece un sinfín de comodidades. Sin embargo, las millones de toneladas de plástico que se han producido en los últimos años se están convirtiendo en basura, inundando nuestros ríos y océanos a un ritmo sin precedentes y causando daño irremediable a aves, peces, y ecosistemas completos. Pero el problema no solo es la enorme cantidad de plástico que se está convirtiendo en basura, si no que este material también está acelerando el cambio climático, ya que se origina como combustible fósil y emite gases de efecto invernadero en cada etapa de su ciclo de vida. Además el plástico necesita más de 400 años para degradarse, por lo cual su impacto en el medio ambiente perdura durante largos periodos de tiempo. 

Por estas razones resulta imperativo reducir la producción y el uso de plásticos a nivel global. A pesar de que muchas personas ya se han concientizado acerca de los daños provocados por los plásticos, en especial los de uso único, nuestros esfuerzos por reducir, reusar, y reciclar, no son suficientes para frenar la producción masiva de este material y su impacto en el medio ambiente. Las siguientes cifras nos permiten comprender la magnitud de este problema:

  • Cada año, 8 millones de toneladas métricas de plástico terminan en nuestros océanos.
  • Hay más microplásticos en el océano que estrellas en la Vía Láctea.
  • En un año, la cantidad de plástico producido pesa casi lo mismo que toda la humanidad.
  • El 91% del total de plastico producido no se recicla, y la mayoría termina en mares, ríos, y vertederos.

Estas cifras son una clara indicación de que necesitamos reforzar la lucha contra plasticos de un solo uso, y mantener la contaminación plástica como uno de los mayores retos para afrontar dentro de la crisis ambiental. En mi tiempo como presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas logramos que el organismo eliminará completamente la utilización de plásticos de uso único en las oficinas del edificio de la ONU. Además, desde la Presidencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas impulsamos una campaña mundial contra los plásticos de uso único que llegó a más de 400.000 jóvenes alrededor del mundo. Dentro de la campaña, apoyamos la iniciativa de un concierto masivo, «‘Play it Out’, en asociación con los gobiernos de Antigua y Barbuda y Noruega, así como con ONU Medio Ambiente, UNOPS, el Grupo Krim (TKG), Lonely Whale y National Geographic para ayudar a crear conciencia sobre la lucha contra el plástico. Este tipo de iniciativas son esenciales para que la sociedad civil concientice la gravedad de la crisis. Sin embargo, no es suficiente para hacerle frente a la magnitud de la contaminación plástica a la que el mundo se enfrenta. 

Pero si me preguntan, yo creo que sí hay esperanza. Especialmente gracias a los avances tecnológicos que se han diseñado en los últimos años para combatir los grandes problemas medioambientales. Un ejemplo de estos avances es gracias a Ocean Cleanup, una organización no gubernamental de ingeniería ambiental, que busca enfrentar el problema de la contaminación ambiental, desarrollando tecnología avanzada para extraer el plástico que invade nuestros océanos y que afecta a un sinnúmero de especies y hábitats marinos. Recientemente, un dispositivo de limpieza creado por la organización Ocean Cleanup regresó del Parche de Basura del Pacífico con su primera carga de plástico. Esto simboliza un gran avance en cuanto a los esfuerzos internacionales por combatir el cambio climático. Creo que todos debemos de apoyar organizaciones como esta, que buscan abordar la emergencia ambiental a través de la innovación tecnológica.  Lee más acerca de Ocean Cleanup en este link y súmate a la lucha contra la contaminación plástica. 

Maria Fernanda Espinosa

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