Hoy hace 125 años triunfó la Revolución Alfarista que transformó al país, sentando las bases para un Estado moderno, laico y soberano. La defensa de la dignidad nacional, de la integración y del latinoamericanismo; de un Estado que vele por los más pobres, por lo excluidos; de un Estado que dé voz y poder a las mujeres; que estableció la educación pública y laica. Ese es el Estado por el que luchó Alfaro y es el Estado que tenemos que recuperar. Uno de los legados materiales y simbólicos más importantes de la gesta del General Eloy Alfaro fue la construcción del Tren de la Unidad Nacional, el Tren de Alfaro, el Tren de los ecuatorianos. El tren de Alfaro es considerado como la obra de infraestructura más importante de la Revolución Liberal.

Hechos y Cifras

El 1 de abril del 2008, el gobierno del Ecuador establece como bien perteneciente al Patrimonio Cultural del Estado a su Red Ferroviaria y lo declara como “Monumento Civil y Patrimonio, Histórico, Testimonial y Simbólico”. En abril del 2010, se constituye la Empresa Pública Ferrocarriles del Ecuador para el manejo y administración de todo el sistema ferroviario del país.

La rehabilitación del ferrocarril se inicia a partir del año 2008 bajo responsabilidad del entonces Ministerio Coordinador de Patrimonio, y se concluye en 2014 con una inversión de cerca de 400 millones de dólares. Esta inversión permitió integrar a cientos de comunidades asociadas, la creación de más de 21 mil empleos y 1.400 emprendimientos comunitarios, es decir, 1.400 pequeñas empresas asociadas.

El ferrocarril ecuatoriano cuenta hoy con 11 locomotoras eléctricas, 7 locomotoras a vapor en funcionamiento, 34 coches y 3 furgones de energía con una capacidad de 1.023 puestos, 32 estaciones, 4 talleres y más de 500 km de vías férreas rehabilitadas.

En el 2016, se incorpora el Tren Transandino Ecuatoriano a la Lista Indicativa a Patrimonio Mundial de la UNESCO, en la categoría de itinerario cultural. Esta lista es la antesala a la postulación oficial del Tren como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El pasado mes de mayo, el gobierno de Lenin Moreno extingue la Empresa Pública de Ferrocarriles del Ecuador, junto con otra emblemática empresa pública creada en 1831, Correos del Ecuador, que por cierto tiene igual valor histórico y patrimonial. Uno de los sellos distintivos de un Estado es al menos contar con un sistema de correspondencia público.

La Constitución Política del Ecuador en su Art. 379 y la Ley Orgánica de Cultura en su Art. 64 determinan que los bienes del patrimonio cultural bajo titularidad pública son inalienables, inembargables e imprescriptibles, es decir, no se los puede vender. Entonces, claramente privatizar la Empresa de Ferrocarriles del Ecuador sería inconstitucional.

La Historia

El tren ecuatoriano fue una obra redentora e histórica. Recorre 446 km desde los 4 metros sobre el nivel del mar hasta llegar a los 3.600 en un recorrido sinuoso que simula a una gran serpiente.

Es el tren símbolo del proyecto de Unidad Nacional, es parte fundamental de la historia y la identidad ecuatoriana, es un eje vertebrador que conecta la sierra con la costa. Su planificación y construcción estuvieron además cargadas de un alto simbolismo político. Se trató de un proyecto de infraestructura inédito que sobrepasó posiciones ideológicas, en beneficio de la visión de integración y progreso de la población ecuatoriana. La obra inició en 1861 y concluyó en 1908, bajo la presidencia del General Eloy Alfaro.

La construcción de la red ferroviaria, a través de la imponente cordillera andina, se anunciaba como un verdadero desafío para las obras de ingeniería e infraestructura de la época. Durante la construcción murieron cerca de 4.000 personas por el uso de dinamita, derrumbes, picaduras de serpiente y por diversas enfermedades como la fiebre amarilla. Es por esto que lo llamaron “el tren más difícil del mundo”.

Con el paso del tiempo y el uso de otros medios de transporte se desplazó al tren e inició así su paulatina desaparición. La desaparición del tren se tradujo también en el aislamiento de comunidades enquistadas en montañas o valles de difícil acceso.

La recuperación del tren ecuatoriano entre 2008-2014, no solo fue un gran desafío técnico y financiero, sino que constituyó un proyecto de recuperación de la memoria histórica y la identidad nacional. Quizá este sea uno de los legados más importantes de la Revolución Ciudadana, en la que participé como Ministra de Patrimonio, junto a la Ex Ministra Doris Soliz y al ex Gerente de la Empresa de Ferrocarriles del Ecuador, Jorge Eduardo Carrera.

El Tren y el Plan de las Comunidades Locales

A lo largo de su recorrido, el Tren Ecuador mantiene una extensa red de pequeños emprendimientos que constituyen el sustento para más de 21.000 familias relacionadas con la economía del tren.

Las comunidades locales organizadas son quienes administran los servicios del tren a través de franquicias. Estos emprendimientos turísticos se articulan a los diferentes servicios que oferta el tren en las diferentes rutas, tales como excursiones, el “Tren Crucero” y programas sociales como “Tren Educativo” y “Conciencia Social sobre Rieles”.

Además, la red ferroviaria cuenta con una importante infraestructura de 23 cafés-restaurantes, 15 tiendas, 14 plazas artesanales, 13 museos, 2 refugios, entre otros espacios de distracción ecoturística que cautivan a visitantes nacionales e internacionales.

Reconocimiento Internacional

El tren patrimonial del Ecuador ha recibido importantes reconocimientos internacionales como el Premio World Travel Awards como “Mejor Tren de Lujo de América del Sur”. Tripadivsor otorgó el reconocimiento a Tren Ecuador como un “Producto de Excelencia”. En enero de 2015, el Tren Crucero obtuvo también el premio mundial “Excelencias Turísticas 2014” entre más de 100 proyectos.

El Tren Ecuador recibió además dos premios adicionales como “Mejor Proyecto de Turismo Responsable” a nivel mundial y “Oro” en la categoría “Mejor en Reducción de la Pobreza e Inclusión Social”, en los World Responsible Tourism Awards durante la Feria World Travel Market de Londres.

Nuevo Patrimonio Mundial

En 2017, el Ministerio de Cultura y Patrimonio conformó un Comité Gestor integrado por gobiernos municipales e instituciones nacionales para avanzar en la declaratoria del Tren Trasandino Ecuatoriano, como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Así, nuestro tren se uniría al selecto grupo de patrimonio ferroviario mundial, como lo son el Ferrocarril Rojo en Suiza o el Tren Darjeeling del Himalaya.

Nuestro tren ecuatoriano no es solo uno de los mayores atractivos turísticos del país sino también un ícono de la ingeniería del siglo XIX y XX. Es referente vivo de nuestra memoria histórica, de nuestra identidad. Es un dinamizador de la economía de miles de comunidades locales. Es NUESTRO PATRIMONIO. El ex Presidente Eloy Alfaro, en su discurso ante el Congreso el 27 de septiembre de 1898, al dirigirse a los legisladores de todas las tendencias políticas de ese momento, señaló:

“Sin un ferrocarril entre la costa y el interior del país, de nada sirven los esfuerzos y los sacrificios republicanos desde el nacimiento de nuestra nación. Sin el ferrocarril, soberano e incesante motor del progreso positivo […] Sin el ferrocarril la fuerza individual no encuentra ocupación productiva […]. Sin el ferrocarril, sin comodidades, sin bien común, ¿cómo podemos hablar de libertad real y dignidad real? La revolución liberal en el Ecuador debe ser esencialmente social, y sin el ferrocarril […] no podemos concebir las transformaciones morales, intelectuales y físicas que la ley del progreso requiere para el triunfo de la vida radiante de verdadera democracia. Sin un ferrocarril, yo siempre he pensado que cualquier revolución es efímera, ineficiente y risible, cualquier camino al progreso, y mis sueños, mi delirio, mi único programa está concentrada en una sola palabra : FERROCARRIL!.”

El Tren Ecuador fue un símbolo de unificación del país, de llevar desarrollo a todos los rincones del país. Se trató del “proyecto redentor” que le otorgó sentido a la Revolución Liberal. Es por eso que no podemos permitir su venta, enajenación, concesión o privatización. Permitirlo sería un acto inconstitucional y darle la espalda a la historia de nuestro país.

Ahora, aún agobiados por la pandemia del COVID-19, hemos aprendido el valor de lo público, el irreemplazable rol del Estado como garante de derechos y servicios, como la salud o la educación. El mundo entero habla de la salud como un bien público. El derecho a la identidad, a la cultura, a la memoria, y a tener una vida digna, deben ser garantizados. La identidad, la memoria histórica, el bienestar de cientos de comunidades, no son una mercancía. No se pueden vender.

Seguramente, Alfaro estaría también indignado, y reclamaría que se le devuelva esta obra histórica a su únicos dueños: los ecuatorianos y ecuatorianas.

Fuente: Ecuador Today

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